Hidratación y deshidratación (II)

Como ya vimos anteriormente, la hidratación es fundamental para un mejor rendimiento en nuestra actividad física e incluso para nuestro día a día. Por lo tanto la falta de ella o deshidratación también va a tener un efecto muy negativo para nuestro organismo. Hablamos de deshidratación cuando perdemos más líquidos de los que ingerimos. Una forma práctica de conocer nuestro estado de hidratación es analizar el color de la orina, si ésta es más oscura o densa de lo habitual, significa que no hemos ingerido el nivel de líquidos que nuestro organismo requiere.

A nivel de rendimiento nos va a suponer una disminución de nuestra resistencia física, de la fuerza muscular, nos puede provocar un aumento en el riesgo de lesiones, calambres musculares o mareos.
Los efectos de la deshidratación los podríamos diferenciar según la pérdida de peso corporal:

  1. Pérdida de un 2% del peso corporal. Se produce una merma del rendimiento físico.
  2. Pérdida de un 3% del peso corporal. Disminuye la resistencia al ejercicio, aparece la fatiga y pueden desarrollarse calambres y mareos.
  3. Pérdida de entre un 4%-6% del peso corporal. Perdemos la fuerza muscular, con posibles contracturas, vómitos, diarreas y cefaleas.
  4. Pérdida de más de un 6% del peso corporal. Además de los síntomas propios del agotamiento, podríamos tener un fallo orgánico, un golpe de calor o incluso la muerte.

No es necesario llegar a estos extremos ya que la deshidratación nos avisa mucho antes con deficiencias en el sistema cardiovascular y el sistema termorregulador. La pérdida de fluidos disminuye el volumen de la sangre, produciendo disminución de la presión arterial y del flujo sanguíneo hacia los músculos y la piel. Para contrarrestar esto, la frecuencia cardíaca aumenta.

Aunque en condiciones normales el aporte de agua es suficiente para garantizarnos la hidratación, en situaciones de ejercicio físico intenso o cuando éste se realiza en un ambiente de calor y humedad, debemos recurrir a las bebidas isotónicas.

Las llamadas “bebidas para deportistas” nos ayudan a reponercorriendo rápidamente el agua y las sales minerales perdidas con sus carbohidratos y mayor cantidad de electrolitos. Por su composición este líquido está preparado para llegar a la sangre con más facilidad, lo que aumenta nuestro rendimiento y mejora la recuperación.

En los últimos años se han desarrollado muchos tipos de bebidas, con multitud de componentes, como pueden ser vitaminas, minerales, aminoácidos, hierbas, creatina o incluso taurina o ginseng. Hay que saber diferenciarlas y tener en cuenta las que nos ayudan en nuestra hidratación. Según su contenido y objetivo algunas son exclusivas para la recuperación, otras sirven para quemar grasas, otras son ricas en proteínas, etc.

Cabe destacar que las bebidas isotónicas que nos apoyan en nuestro equilibrio hídrico, no son recomendables a la hora de bajar peso o mantenerlas en nuestra dieta diaria, debido a su composición de carbohidratos.

Ahora que ya conocemos las consecuencias de la deshidratación y como prevenirla, no tenemos excusa para no estar siempre bien hidratados!!!

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