Desmontando mitos: La barriga cervecera

El consumo de cerveza se ha relacionado popularmente con la denominada “curva de la felicidad”. Antes de nada, hay que ponerse de acuerdo en qué entendemos por el mito de la barriga cervecera: nos referimos al hecho de que el consumo de este producto produce distensión abdominal. Es decir, que hay una correlación entre el consumo de cerveza y la circunferencia de la cintura. Pues bien, numerosos estudios científicos han tumbado este mito.

La cerveza es una bebida fermentada que obtiene sus propiedades alimenticias de los cereales con que se produce, al igual que ocurre con el vino y la sidra, que reciben dichas propiedades de las uvas y las manzanas respectivamente. Esta bebida aporta una cantidad de ácido fólico, vitaminas, hierro y calcio mayor que otras. Nutricionalmente hablando, se compone principalmente de agua, carbohidratos, proteínas y alcohol, en proporciones variables según el tipo, fermentación, etc… Su índice glucémico, por ejemplo, es muy bajo.

Investigadores españoles del Hospital Clínic de Barcelona, de la Universidad de Barcelona, del Centro de Investigación Cardiovascular, el Centro de Información Cerveza y Salud, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, la Facultad de Medicina de Granada, o la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación entre otros (ya véis que el tema interesa) han realizado estudios en los que la cerveza sale ganando siempre. mito cerveceraDe todos ellos se sacan conclusiones como que el consumo moderado de cerveza junto a una dieta sana es importante para ayudar a prevenir complicaciones cardiovasculares, al tener hasta 50 tipos de polifenoles que tienen efectos beneficiosos sobre la presión arterial, los lípidos o la resistencia a la insulina. Además, el lúpulo que contiene la cerveza nos ayuda a reducir el colesterol y retrasa el envejecimiento, eso sí, estos beneficios sólo los encontramos en la cerveza sin alcohol.
Debemos desterrar la idea de que cerveza y deporte no realizan una buena combinación, nutricionistas y expertos nos indican que es muy recomendable incluirla en la dieta de los deportistasya que beber cerveza moderadamente (ahí está la clave) después de la actividad física, nos permite rehidratarnos correctamente, así como una pronta recuperación del metabolismo. Mucho mejor que cualquier otra bebida azucarada o gaseosa. 
La ciencia nos demuestra que el mito de la barriga cervecera es falso, pero esto no significa que debamos dejarnos llevar por la euforia. Un consumo de cerveza excesivo y cotidiano no sólo no nos va a producir beneficio alguno sino que nos puede ocasionar riesgos para nuestra salud. Como siempre os recomiendo, una alimentación sana, actividad física regular y hábitos saludables son la clave para una salud de hierro…y si es acompañado de una buena cerveza mejor que mejor.
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