Músculos antagonistas

Muchos de vosotros habréis observado cómo en los gimnasios se entrena con más intensidad unos músculos que otros, normalmente en función de modas o estética (por ejemplo bíceps o abdominales cuando llega el buen tiempo) o simplemente por desconocimiento o poca información. Este trabajo específico de una zona muscular conlleva el desequilibrio de fuerzas que puede provocar un mayor desgaste en las articulaciones, así como sobrecargas en tejidos, que no sólo no es beneficioso para el desarrollo muscular sino que también aumenta el riesgo de lesiones.

La musculatura antagonista hace referencia a la estructura muscular y su función, es decir, diferentes grupos musculares que se contraen y se relajan, cuando uno está “activo” el otro permanece “pasivo”. Cualquier movimiento empleará un grupo de músculos en dicha ejecución, y a su vez, para el movimiento en el sentido o ángulo contrario, existirán otros implicados.

Ejemplos de zonas antagonistas:

  1. Pectoral – Dorsal
  2. Bíceps – Tríceps
  3. Lumbares – Abdominales
  4. Cuádricesps – Femorales

antagonEl trabajo de la musculatura antagonista es fundamental para evitar estancarnos en nuestro entrenamiento y en el proceso de estabilización de la articulación. Cuando hablamos de este tipo de ejercicios se suele recurrir al término “superseries”, consistente en encadenar sin descanso varias zonas musculares y sus grupos musculares antagonistas.antagonis

Cuando es realizado un ejercicio para un grupo muscular y, luego, otro ejercicio para el grupo muscular antagonista, el desarrollo de fuerza es mayor para el segundo ejercicio. Esto es debido al sistema propioceptivo.

En definitiva podemos extraer varias conclusiones positivas de los ejercicios antagonistas:

  • Ahorramos tiempo. Podemos hacer una sesión en mucho menos tiempo aprovechando el descanso como periodo activo.
  • Pérdida masiva de grasa, al tratarse de ejercicios de alta intensidad, lo que nos supone una gran demanda energética.
  • Corregimos descompensaciones musculares. Descuidando el músculo antagonista, a la larga, podemos generar esas descompensaciones que nos suponen riesgo de lesión.
  • Mayor eficiencia. Si en el periodo de descanso de un grupo muscular trabajamos su antagónico, generamos un reflujo sanguíneo motivando la oxigenación celular.
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