Mitos y leyendas de los abdominales

Los abdominales son víctimas de muchas teorías sin argumentos. En este mundo del entrenamiento, la nutrición y la salud, a veces surgen creencias o afirmaciones que se expanden aunque no tengan ninguna base científica demostrable.

De los muchos mitos y leyendas de los abdominales y sus ejercicios cabe destacar los que más nos pueden perjudicar en nuestra práctica. Éstos son:

Haciendo abdominales elimino la “barriga”.

Con los ejercicios abdominales conseguiremos una musculatura rocosa y dura pero estará debajo del tejido adiposo que lo envuelve (grasa abdominal)  y no conseguiremos verlos jamás. Por lo que es fundamental eliminar esa grasa, esto lo conseguiremos con un sistema de alimentación correcto y planificado, así como con ejercicio cardiovascular de tipo aeróbico, de mucha duración y poca intensidad, como running, bicicleta, natación, aeróbic, etc.

Es necesario realizar muchos ejercicios y repeticiones para trabajarlos adecuadamente.

Es cierto que es un grupo muscular que acepta mucho nivel de entrenamiento y que lo podemos trabajar a diario, pero no por eso debemos dedicarle excesivo tiempo. Como en muchos casos, es más importante la calidad que la cantidad, seleccionando ejercicios que localicen bien el trabajo, podemos conseguir una congestión rápida y eficaz. Para hacer un volumen de entrenamiento elevado se introducen rebotes e impulsos que involucran a otros grupos musculares no deseados (psoas, cuello, etc.), con lo que se pierde efectividad.

Usando fajas,  plásticos o neoprenos reducimos cintura.

Craso error, es cierto que el volumen de la cintura se reduce, pero esa reducción se debe a una pérdida de líquidos, que irremediablemente volveremos a recuperar. Además, corremos el riesgo de deshidratarnos, perdiendo sales minerales.

Los abdominales tienen que doler para que el resultado sea mejor.

Tampoco tiene que ser una verdad absoluta. Muchas veces nos entrenamos con ejercicios en los que el músculo abdominal trabaja pero no se fuerza, es decir, no duele. Esto sucede en ejercicios como los fondos de pectoral en suelo, elevación de piernas, ejercicios de tríceps en polea, etc,.

Las máquinas de electroestimulación trabajan los abdominales.

Por mucho que nos vendan estos milagrosos inventos, para desarrollar los abdominales,  hay que trabajarlos. Es cierto que este tipo de ayuda es un complemento para tonificar nuestros músculos y no perder el tono en épocas de bajo entrenamiento. Pero por sí solos no harán nada, hay que combinarlos con ejercicio para lograr resultados.

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