Los principios del Pilates

Como ya vimos aquí, el objetivo principal del Pilates no es quemar calorías, sino reforzar la musculatura y aumentar nuestra fuerza, control y flexibilidad, no obstante, como cualquier actividad física también contribuye a mantener un peso equilibrado. Una de las claves del Pilates es ejercitar el cuerpo desde el centro a las extremidades, adoptando un sinfín de posturas diferentes. Para maximizar sus beneficios, se deben ir superando distintas fases y ejercicios, siendo el control de la respiración algo indispensable para activar cada músculo con un propósito específico. Además, hablamos de una experiencia muy placentera, ya que los movimientos son lentos y suaves y exigen mucha concentración, lo que consigue relajar, liberar tensiones del cuerpo y/o preocupaciones de la mente.

Aunque se ha desarrollado mucho y ha dado lugar a gran cantidad de estilos y aplicaciones distintas, existen unos principios fundamentales que deben estar presentes y que son:

  1. Conciencia. Se debe ser conciente de todos los movimientos que se realizan, es la mente la que controla y coordina el cuerpo.
  2. Concentración. Es la clave para la conexión cuerpo-mente. Durante la realización de los ejercicios, concentrase en el área del cuerpo que se está trabajando y poner atención en sentir la actividad que se está desarrollando es fundamental.
  3. Centralización. Pilates desarrolló su sistema en torno a la idea de que abdominales, lumbares, glúteos y caderas son la “Mansión del poder“, centro neurálgico de todos nuestros movimientos y desde donde fluyen hacia las extremidades, coordinando los movimientos a la par que fortaleciendo y protegiendo la columna.
  4. Control. Debemos desarrollar los ejercicios en torno al control muscular, es decir, sin movimientos bruscos, con el objetivo de evitar lesiones y obtener de cada movimiento el mayor beneficio. Por otra parte, el control mental es básico ya que el Pilates considera la mente totalmente indivisible del cuerpo.
  5. Precisión. En Pilates cada movimiento tiene un propósito y es vital para la ejecución correcta del ejercicio concentrarse en realizarlo de un modo preciso y perfecto.
  6. Fluidez. Aprovecharemos el funcionamiento natural de nuestro cuerpo, evitando así movimientos aislados, bruscos y/o rápidos. Durante la práctica del método es clave realizar los ejercicios de un modo ni muy rápido ni muy lento.
  7. Respiración. Una de las finalidades principales del Pilates es la oxigenación total de nuestro organismo y aumentar la eficacia de la asimilación del oxigeno y de la capacidad respiratoria. La correcta respiración es clave y forma parte integral de cada ejercicio, siendo siempre coordinada con el movimiento. Para ello es indispensable llevar un ritmo de inspiraciones y espiraciones completas durante la ejecución de los ejercicios ya que así se conseguirá revitalizar todo el sistema.
  8. Equilibrio. Y no sólo entre fuerza y flexibilidad, también entre cuerpo y mente.
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